MiniCompañía

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La MiniCompañía es un programa permanente de El Circo del Mundo desde 1996, el más antiguo de nuestros proyectos, que nace apenas un año después de nuestra formación en abril de 1995.

En el 2017, la MiniCompañía de El Circo del Mundo la componen 23 personas entre 9 y 17 años -18 son mujeres y 5 hombres. Cada uno proviene de practicar circo en algún taller de El Circo del Mundo y tras un proceso de audición durante enero de cada año, destinado a comprometer al niño, niña o joven junto a su familia con los objetivos y colaboración que involucra pertenecer a este espacio de crecimiento individual y colectivo a través del circo.

El programa MiniCompañía es un espacio permanente de aprendizaje e inclusión  para niños, niñas y jóvenes. La práctica sostenida de circo a través de la metodología de formación de El Circo del Mundo desarrolla rápidamente en ellos habilidades como la confianza, expresión, comunicación, trabajo en equipo, valoración de sí mismos, de sus compañeros y su entorno familiar, escolar y social, aportando de manera real al desarrollo del niño, niña y joven en un contexto social y educativo con escasas herramientas de desarrollo integral y creativo.

Como un juego, parten tirando una pelotita, luego dos, tres, cuatro; pasan de no sostenerse con los brazos en un trapecio o un aro a moverse sobre ellos y hacer piruetas en altura. De escasa conciencia corporal,  de sus habilidades y movimientos, pasan a reírse de sí mismo y desatar carcajadas en los otros, saltar en altura, impulsarse con la tracción de un compañero, conocer su potencial, crear su propio número circense, sentir el reconocimiento de los demás. Confiar en él y en los demás.

La MiniCompañía es espacio de reconocimiento al esfuerzo y la voluntad. Para ingresar hay que asistir todos los sábados, practicar y cuidar el instrumento expresivo más importante: su cuerpo. Deben involucrar a sus familias para sostener la práctica en el tiempo, responder adecuadamente en el colegio y colaborar con las actividades del circo y sus presentaciones. Hay seguimiento de su situación familiar y escolar. Entre todos construimos un espacio de protección y contención a sus necesidades de carácter emocional, social, educacional, cultural y artística. Formamos personas con el circo como herramienta de transformación privilegiada.

El trabajo permanente tiene resultados y logran números circenses de buena calidad técnica y estética. No es su objetivo principal, pero las presentaciones en público son el cierre del reconocimiento y valoración individual y grupal. Ese aplauso no se olvida.
El circo irradia en todas direcciones, cuando otros niños, niñas y jóvenes los ven en el escenario, desatan generosos aplausos y la identificación con  “si él o ella puede, yo también puedo”, porque no son sacados de un casting, sino del día a día de la mayor parte de la infancia de nuestro país.

La MiniCompañía no es una suma de aprendizajes técnicos de circo. La creación en colectivo, la expresión de su creatividad, el espacio para el desarrollo de su voluntad y la contención grupal, son sus principales desafíos. Concentra todos los aprendizajes del  Circo del Mundo  como espacio de desarrollo personal, colectivo y social. No preparamos artistas de circo, construimos a través del circo herramientas para que sean quienes quieran ser.

El Programa MiniCompañía es financiado con recursos propios de El Circo del Mundo  y no tiene costo para los niños o sus padres. La única exigencia a sus integrantes y familia es que los niños permanezcan en el colegio, compromiso y pasión por el desarrollo de los procesos formativos individuales.

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